Tokenización: hacia una nueva infraestructura financiera
El dinero y los activos financieros podrían volverse programables.
Una de las tendencias menos visibles para el consumidor, pero potencialmente más importantes para el futuro del sistema financiero, es la tokenización.
La tokenización consiste, de manera simplificada, en representar activos o depósitos mediante registros digitales que pueden utilizarse dentro de infraestructuras programables.
En 2026, el Banco de Pagos Internacionales (BIS) presentó avances del Proyecto Agorá, una iniciativa que reúne a bancos centrales y más de 40 instituciones financieras para explorar cómo la tokenización puede mejorar los pagos internacionales.
El proyecto demostró la posibilidad de combinar reservas tokenizadas de bancos centrales con depósitos tokenizados de bancos comerciales para realizar liquidaciones multidivisa de manera más rápida y con mayor automatización.
Una de las posibilidades más interesantes es que los pagos puedan incorporar reglas directamente dentro de la transacción.
Por ejemplo:
Si se confirma la entrega → liberar el pago.
Si se cumple determinada condición → ejecutar automáticamente la transferencia.
Si llega determinada fecha → realizar el desembolso.
Esto abre la puerta a un sistema financiero más programable, automatizado y conectado.
Sin embargo, el BIS también advierte que la innovación financiera debe preservar la confianza en el dinero y mantener adecuados niveles de seguridad y estabilidad.
Para la banca, la tokenización podría representar una evolución de su infraestructura.
Para las empresas, podría significar pagos internacionales más eficientes.
Y para los consumidores, eventualmente podría traducirse en servicios financieros que funcionan de manera automática y prácticamente invisible.
El futuro de las finanzas podría no consistir solamente en digitalizar el dinero, sino en hacerlo programable.
